redes sociales










         
 
Contacto

La información que proporcione en este formulario es totalmente confidencial. ¡Permítanos Ayudarle!

Nombre:


Lugar de donde nos visita:

Teléfono:


Email:


Medio por el cual nos contacto:

Comentarios:
       

 

 

 
 
Testimonios


“Ahora soy feliz”

Soy Alice y soy enferma alcohólica en recuperación.

Empecé a beber a los 16 años y ahora tengo 40 con dos niños. Hace tres años falleció mi esposo de dengue hemorrágico, a causa de eso sufrí una gran depresión, inseguridad y dolor, así que me hundí en mi dolor  bebiendo para evadirlo y mi vida se volvió ingobernable, sufría y hacía sufrir a mi familia y eso me dolía mucho, cuando toque fondo me di cuenta que no podía yo sola, así que el amor que mi familia me tiene me hizo ver que necesitaba ayuda,  así llegue a CAMINO SER A.C. aquí he recibido compresión y cariño. Y mi vida ha empezado a cambiar por completo, aquí he recibido comprensión y cariño y las terapias son individuales y de grupo, así aprovechamos la ayuda emocional , mental y espiritual que me reconforta, ya todo se ha ido arreglando en mi vida, me he fortalecido  ahora tengo deseos de estar sobria para atender mis responsabilidades familiares, trabajar, ser útil, productiva a la sociedad y así también ser feliz.


De las tinieblas a la luz


Empecé a consumir alcohol en la adolescencia para sentir que pertenecía socialmente. Después las exigencias de camaradería en la preparatoria implicaron drogas más fuertes, que me llevaron a una adicción obsesiva y compulsiva, tanto a sustancias tóxicas como a comportamientos. Causé mucho daño a mi familia como a gente que tuvo la desgracia de toparse conmigo.

Toqué muchos fondos de sufrimiento que me llevaban al programa de 12 pasos con un verdadero deseo de dejar de consumir pero siempre hubo una deshonestidad constate en cuanto a juicios y actitudes que necesariamente se tienen que tomar con rigurosa honestidad y recaí constantemente. Juntaba un tiempo sin consumir y en mi soberbia y negación me decía que algunas de las sugerencias que se dan en el programa para permanecer sobrio eran para gente que está “realmente enferma” sin poder ver que el muy enfermo era yo y sin aceptar que mi enfermedad adictiva y alcohólica quería destruirme totalmente.

Mis innumerables fondos de sufrimiento durante el consumo no bastaron hasta que ya limpio hice sin miedo un minucioso, específico y detallado inventario moral de mi mismo, pero no sin dolor, y admití ante Dios, ante mí mismo y ante otro ser humano la naturaleza exacta de mis defectos de carácter y así poder ser honesto y volverme un ser humano entre seres humanos sin la falsa autoimagen que mi soberbia y negación habían fabricado. Esta valiosa experiencia se me dio aquí en CAMINO SER y sé que esta rigurosa honestidad es absolutamente necesaria para permanecer sobrio, esto es no solamente abstinente sino que aunado a un constante desarrollo espiritual a travèz de seguir trabajando en los pasos restantes para reintegrarme a mi familia y a la sociedad caminando de la mano de Dios por el maravilloso camino de la recuperación.


Destinado a la muerte y conociendo la vida


Empecé a consumir a corta edad en busca de pertenencia en algún círculo. Fui obligado a buscarlo fuera de casa ya que mis padres no estaban en la casa para platicarles mis inquietudes y mi hermano mayor me maltrataba. En la calle encontré quien me escuchara, me diera consejos aun que no los mejores, pero lo hacían. Estando con más personas ya no sentía esa soledad que tenía en casa y encontré en su tiempo lo que yo creí la mejor solución a mi vacio interior y mi sufrimiento “La droga”, mi adicción empezó a crecer rápidamente, ya que me hacía sentir bien, me alejaba de la realidad y me quitaba de momento el dolor y el sufrimiento causado por la soledad y el vacio interior. Cuando veía a compañeros de consumo mal y esclavizados por la droga yo me decía que nunca me iba a pasar y que yo la controlaba y la podía dejar cuando quisiera.

Estando en la calle y rodeado de malas compañías  empecé a descontrolarme por causa de la droga ya que poco a poco empezó a controlarme a mí. En casa ya no respetaba a mis padres y empecé a robarles para seguir consumiendo. Cuando mi madre se empezó a dar cuenta le decía a mi padre y el no lo creía. La falta de límites me hacía daño y los empecé a probar hasta donde podían llegar.  Cuando me empezaron a negar cosas como permisos para salir y dinero deje de obedecer y me convertí en un maestro de la mentira, para poder salir y mi necesidad por consumir era muy fuerte. Como mis padres no me daban dinero empecé a robar casas y a asaltar con arma blanca y cada vez necesitaba drogas más fuertes. Mi necesidad por la droga me hizo tomar el camino más fácil y llegue a rebajarme como nunca creí que llegaría a pasar. Me prostituí para conseguir droga y me hacía sentir tan mal y tan vacio que no podía estar un solo día sin consumir.

Luego conocí a otro tipo de personas y deje de prostituirme y comencé a venderla enviciando a menores de edad sin importarme y solo preocuparme por mis necesidades. Caí varias veces en la cárcel y muchas veces estuve a punto de la muerte por chocar, ya que conducía en muy mal estado. Fui señalado por la sociedad y por mi propia familia.  Fracasé en todos los aspectos de mi vida: como hijo, como hermano, como novio, en el trabajo, etc.… Me dí cuenta de que mi vida se había vuelto ingobernable y que la droga había tomado el control absoluto sobre mí y no podía dejar de consumir por mi propia voluntad y mis padres tomaron una decisión que yo no podía tomar aunque hubiera querido, y me internaron.

Cuando llegue a CAMINO SER sentí que me habían quitado mi libertad pero me di cuenta de que la había perdido hace mucho tiempo y era esclavo de la droga, y que ya estaba cansado de sufrir y hacerme daño así como a mi familia, y a mis seres queridos, ahora tenia esa ayuda que pedía a gritos y que podía aprovecharla y tenía la oportunidad de cambiar mi vida.

El día de hoy estoy contento porque aquí me han enseñado a vivir y he podido valorar a mi familia y a mis seres queridos, pero lo más importante es que me han enseñado a quererme a mí mismo he comenzado un desarrollo emocional y espiritual que está llenando el vacío que yo quería llenar con las drogas  y ahora creo que Dios puede hacer por mí lo que yo no podía hacer y estoy muy agradecido por esta oportunidad.

Estoy a punto de cumplir 90 días y comenzar mi medio camino, en el que reanudare mis estudios y también me meteré  a trabajar y así reinsertarme a la sociedad, viviendo una vida útil y feliz.




Encontrando una salida



Soy alcohólica y adicta a los tranquilizantes.

Al  comienzo de mi vida adulta, me inicié como bebedora social  y posteriormente debido a una depresión mal atendida, un médico internista me recetó un tranquilizante al cual me hice adicta. La sensación  de relajación y tranquilidad, aunada al estímulo  del alcohol para “relajarme” me atrapo gradualmente.

Esta adicción se desarrollo por espacio de 10 años afectando grandemente a mí, a mi familia, mi trabajo y mi vida. Traté, sin éxito de dejar el medicamento varias veces por mi propio esfuerzo. Continué con el consumo hasta quedar postrada en cama varios días sin poder hacer frente a la vida y más deprimida que nunca.

Después de la separación con mi esposo y un intento de suicidio llegue  a la clínica CAMINO SER en la cual no solo  pude abstenerme de la sustancia sino recibir atención  psicológica para manejar mis emociones. Ahora tengo nuevas esperanzas y alegrías  y mis metas son desarrollarme como mujer, madre y persona, sin dependencias.



¿Seré o no seré alcoholico?   
                         


Soy alcohólico, tengo 21 años

En mi familia somos 3 hermanos y yo soy el menor de ellos, mis dos hermanos son alcohólicos y drogadictos, uno de ellos falleció a la edad de 18 años y el otro está en recuperación desde hace 7 años.

Yo comencé mi adicción a los 18 años. Comencé saliendo con un grupo de amigos, los cuales ya tenían tiempo bebiendo alcohol y yo por querer sentirme en ambiente con ellos, empecé a beber con ellos, al principio  no me gusto el sabor pero poco a poco comenzó a agradarme y sin darme cuenta mi adicción comenzó a despertar y comencé a probar diferentes tipos de licores y diferentes lugares donde pudiera consumir alcohol,  poco a poco mi tolerancia al alcohol fue incrementando.  Si al principio con dos cervezas me mareaba, después  10 no eran suficientes, ya que había entrado en “ambiente” no me importaba que estuviera mezclando licores y tomaba todo lo que tuviera alcohol.

Estando intoxicado realizaba cosas que en juicio nunca realizaría, en varias ocasiones tuve problemas con amigos que se salieron de control y también tuve problemas con policías, poco a poco me daba cuenta de que comencé a tener problemas por estar alcoholizado y me decía a mí mismo “que ya no iba a tomar” estas palabras no duraban más de un mes cuando ya me sentía confiado comenzaba a beber de nuevo.

Debido a que yo no tenía fuerza de voluntad y no me daba cuenta del fondo que estaba tocando, mis padres si lo podían ver claramente que yo me estaba hundiendo cada vez más en el consumo y comenzaba a cambiar mi personalidad. Tomaron la decisión más dolorosa pero la más apropiada para mí que fue internarme en CAMINO SER”.

Al llegar al CENTRO me sentí defraudado por mi familia y lleno de coraje hacia ellos porque habían interrumpido mi consumo, conforme fui pasando los días dentro de la clínica, me di cuenta de todo el daño que me estaba causando y todo lo que estaba perdiendo, pero en especial todo el sufrimiento que le causaba a mi familia.

Ahora me encuentro estudiando y construyendo una vida con proyectos de superación y disfrutando día a día sin consumir.


Soy adicto en recuperación


Yo inicie mi consumo a los 16 años porque me sentía muy solo y rechazado, busque en las sustancias y en las malas compañías un sentido de pertenencia y aceptación, también el adoptar una falsa imagen, ya que no me aceptaba como yo era. Consumí  por 18 años, en los cuales me hundí cada vez más y llegue a sentirme tan atrapado que pensé que era un caso perdido y para mí no había solución  incluso pensé en el suicidio, yo, ya no era feliz ni con droga ni sin ella. Tuve muchas pérdidas, la confianza de mis padres, la vergüenza para mis hermanas un matrimonio fallido, el dejar a mi hija en el desempeño, varios accidentes y hospitalizaciones, encierros y problemas legales. Perdí muchas oportunidades y empleos y mi vida era un caos, a pesar de esto yo estaba tan enamorado de las drogas que en mi no había un sincero deseo de dejar de consumir por lo que los esfuerzos que hacía para salir de la adicción fracasaban, y cada recaída siempre fue peor y los problemas y el aislamiento cada vez más graves.

EnCAMINO SER encontré una verdadera ayuda y comprensión hacia la enfermedad, hoy se que no soy culpable pero si responsable, ya no me siento solo, tengo metas y sueños que cumplir, tengo ilusión por vivir la vida, y esperanza de arrancar de mi mente esta dependencia que tanto daño ha hecho en mi y en las personas que me aman.

Hoy tengo ganas de vivir verdaderamente libre, y sé que con la ayuda de Dios y los terapeutas lo voy a lograr.


 

 
 Camino Ser A.C. 2013     Aviso de privacidad                                                                                                           Powered by